El apagón comenzó poco después de las 22h15 local (00h15 GMT) y alcanzó al menos ocho estados.
La cadena de televisión Globo indicó que voceros del Sistema Eléctrico Nacional aseguraron que el apagón general se habría generado con un efecto dominó derivado de un paro en turbinas de la represa Itaipú, que Brasil comparte con Paraguay.
Según agencias locales, el gobierno confirmó que fue detenido por completo el funcionamiento de Itaipú. Incluso Paraguay tendría problemas energéticos.
El sistema habría quedado con un déficit de generación de unos 17.000 megawatts, equivalente a la potencia general de todo el estado de Sao Paulo, el más desarrollado del país.
Entre otros estados los de Sao Paulo y Rio de Janeiro paralizando prácticamente sus capitales y ciudades del interior, además de buena parte de los de Minas Gerais (sudeste), Mato Grosso do Sul (sudoeste), Goiás (centro); Pernambuco (noreste) y parte de Espírito Santo (sudeste), Rio Grande do Sul (sur) y el Distrito Federal.
Grandes áreas de ciudades como Sao Paulo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte, Recife, Brasilia o Goiania quedaron a oscuras y además con servicios básicos interrumpidos como el caso de algunas operadoras de telefonía, tren metropolitano subterráneo y otros.
En la mayor metrópolis, Sao Paulo (11 millones de personas), la oscuridad era absoluta en la principal avenida, la Paulista, con apenas algunos focos de edificios con generadores.
Miles de pasajeros tuvieron que salir de vagones del metro y andar por los rieles para buscar las bocas de salida.
La actividad en aeropuertos no se había detenido totalmente pues continuaban aterrizando y despegando algunos aviones en Congonhas.
Otros dos problemas grandes también sobrevolaban Sao Paulo como otras ciudades: el de la seguridad y el tránsito.
Los semáforos en las avenidas y calles estaban apagado, lo que generaba complicaciones en el tráfico de vehículos.
La oscuridad casi absoluta en algunas áreas demandó también que la policía tuviera que reforzar el patrullaje por las calles para evitar incidentes.
En Rio, la oscuridad en el centro de la ciudad era total, pudo constatar un periodista de AFP, y la radio indicó que el servicio del tren subterráneo estaba paralizado incluso con número considerable de pasajeros.
La empresa operadora del metro debió exhortar a evitar el pánico, algo muy fácil de sufrir en una ciudad marcada fuertemente por la violencia urbana.
Muchas personas fueron perjudicadas por la falta de elevadores en oficinas y edificios residenciales.





